Desde hace 33 años, Manuela Ramos ha desarrollado estrategias para contribuir a garantizar la plena vigencia de los derechos humanos, la no discriminación, el fortalecimiento democrático y la vigencia del Estado de Derecho, que se traducen en que:
- Las mujeres han aprendido a mirar “hacia dentro”, analizarse y a tomar decisiones sobre su propia vida.
- Las mujeres han ganado en autoestima, autonomía, han perdido el miedo a hablar en público, a conocer sus derechos y hacer ejercicio de ellos.
- Las mujeres han dejado de lado la vergüenza y se han atrevido a denunciar la violencia, el abuso sexual y el impedimento a sus libertades. En la medida de lo posible la lucha contra la violencia de género se ha convertido en un asunto de Estado.
- Las mujeres han aprendido sobre autocuidado de la salud reproductiva, demandan una adecuada atención y acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.
- Las mujeres luchan por hacer que se respete su derecho humano ha decidir sobre su cuerpo, en particular sobre su derecho al aborto.
- La voz de las mujeres, a través de casos emblemáticos, ha generar impacto en la agenda pública y en la legislación nacional, consiguiendo la modificación de la normatividad nacional.
- Las mujeres conocen sus derechos, ejercen su ciudadanía y participan en política para exigir que el Estado impulse políticas de igualdad.
- El trabajo de las mujeres está siendo reconocido. Han accedido a créditos que les ha permitido incorporarse al tejido empresarial, generando empleo y riqueza.
Todo ello, ha hecho posible que más de un millón de mujeres y varones se hayan beneficiado con nuestras intervenciones en once regiones del país.
